24. Dimongo es olvido

Dimongo

Si te amaron en la vida, tu alma partirá al Cielo. Si te temieron, irás al Infierno. Esos son tus dos destinos al partir, pero no son los definitivos. Cuando la historia olvide tu nombre, irás al lugar donde pasarás el resto de la eternidad: el Purgatorio.

Solo unos pocos trascienden y logran evitar el olvido. Tenemos a personajes como Ghandi, quienes tras su muerte siguen siendo recordados con un generalizado afecto, mientras que a otros, como por ejemplo Hitler o Goebbels, les tocará el infierno de un mayoritario desprecio.

Aunque lo anterior es sabido por todos, probablemente no recuerdes a Dimongo, señor del Purgatorio y tercera esquina en la trinidad del Más Allá. Él carece de la capacidad de generar milagros y rara vez se manifiesta en la Tierra. Contrario a lo que podríamos creer, no te quiere en su reino y te ofrecerá una oportunidad de escapar. Poco le importa si terminas en el Cielo o el Infierno, siempre y cuando hagas lugar a las próximas almas que inevitablemente van a entrar al Purgatorio. Para que abandones su limbo te ofrecerá reencarnar en una nueva vida, donde tendrás la oportunidad de hacer algo trascendente, bueno o malo, que incline la balanza cósmica. En lo inconmensurable de la eternidad significa escapar unos instantes del océano del olvido.

En las pocas representaciones que existen, Dimongo tiene características de pez (escamas en su piel, ojos grandes y redondos, manos y pies palmeados), y se dice que el Domingo se llama así en su honor.

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