22. El Booth que salvó a Lincoln

Edwin_Booth

Siempre tengo problemas al contar este relato, porque no sé si quienes la escuchan conocen sobre sus protagonistas.

Dejaré que los libros de historia sean quienes llenen los huecos, y me limitaré a contar cómo dos familias sufrieron dos pérdidas, y cómo dos vidas se salvaron.

Si tuviese que remontarme hacia el principio, no sabría por dónde hacerlo. Quizá deberíamos remontarnos hacia fines del siglo XVIII, cuando Richard Booth, un abogado hijo de un herrero, tuvo a Junius. Nacido un 1º de mayo (fecha que muchas décadas después conmemoraría el Día del Trabajador), Richard decidió ponerle un peculiar nombre a su descendiente. Fruto de la influencia del teatro y la historia del mundo occidental, su hijo se llamó Junius Brutus Booth.

En ese segundo nombre se escondía la esencia de los acontecimientos venideros. Casi como un designio, Junius se convirtió en un talentoso actor de Inglaterra, otorgando un excelente Ricardo III, y otras obras shakespereanas.

En 1821, Junius Brutus Booth escapó junto a su amante a los Estados Unidos, abandonando a su esposa y a su primogénito.

En el Nuevo Mundo tuvo diez hijos. Junius Jr., Edwin y John fueron los tres que siguieron sus pasos y se dedicaron a la actuación. Pero fue Edwin el más talentoso, un recordado intérprete de las obras de Shakespeare del siglo XIX. John, de joven, visitó a una gitana que le dijo que moriría joven.

Junius partió junto a sus hijos mayores en un tour por California. El año era 1852, y en el viaje de regreso por New Orleans, decidió beber agua del río. A los cinco días, sin médicos abordo, murió, agónico y delirante de fiebre.

Edwin pasó el trago amargo de la muerte de su padre con alcohol. Era lo único que le daba seguridad y confianza. ¿Qué podía hacer? En casa, las cosas tampoco marchaban bien. El límite que se impuso entre los Confederados y la Unión, esa guerra civil que dividió a su país, dividió también a su familia. John era un apasionado defensor de las causas del sur; quería que su país siguiese siendo el mismo en el que había crecido. Edwin se separó de su familia poco a poco. El éxito le sonreía. Su rostro era conocido por todo el país. Pero seguía insatisfecho, recurriendo al fondo de una botella cada vez que tenía que salir adelante.
La familia Booth y la familia Lincoln no se cruzaron hasta el día en que Edwin decidió votar por el candidato republicano en 1860. Años después, sin saberlo, su hermano John se cruzaría con el presidente en algunas ocasiones.

Tres años después, ambas familias volverían a encontrarse. Una noche, Edwin estaba en la plataforma del tren, aún con el gusto del alcohol en su boca. Una muchedumbre se amontonaba para comprarle al chofer los últimos pasajes para los coche-cama. Edwin tenía reservado su camarote, lo único que esperaba era que la gente se dispersara para poder subir. Visible solo para su distraído ojo, un joven fue empujado por el amontonamiento y cayó entre la plataforma y el tren, al tiempo que la locomotora hacía una sutil maniobra y avanzaba lentamente hacia la pobre víctima. De un salto, Edwin tomó al joven de su abrigo y tiró hacia arriba. Nunca se sabrá si ese accidente pudo haber sido fatal o no, lo cierto es que alguien le había salvado la vida a alguien. El joven levantó la vista, algo avergonzado, y reconoció el famoso actor shakespeariano: las únicas palabras que pudieron salir de su temblorosa voz fueron “Edwin Thomas Booth”.

Edwin limpió un poco el polvo del saco del joven, llamado Robert. Vestía demasiado bien para necesitar ayuda o dinero. A él le bastó con su gratitud, y con que aún le reconociesen fuera del teatro.

Esa fue su Epifanía, ese fue el momento en que decidió dejar la bebida. Había salvado a un hombre, había cambiado la historia.

Tiempo después, Edwin recibió una carta agradeciéndole haber salvado la vida de Robert Todd Lincoln, hijo del presidente Abraham Lincoln.

En 1865, gracias a su prestigio actoral, el joven John ingresó al Teatro Ford durante la obra Our American Cousin. Conocía el guion de punta a punta, así que esperó a la segunda escena del tercer acto. Luego de que el personaje de Asa Trenchard dijo la línea más graciosa de la obra, el teatro estalló en risas. John eligió ese estruendo para apagar el disparo a la cabeza del presidente. En ese instante, John Wilkes Booth pasó a la historia como el asesino de Abraham Lincoln. Se tiró del palco al escenario, y aunque se rompió una pierna, logró escapar a pie. A los doce días lo mataron por la espalda en un establo, de la misma manera en que había asesinado al presidente.

Edwin estaba destrozado. Había perdido a un hermano y a un presidente. La tentación de volver a la bebida fue muy fuerte. Llegó incluso a pensar que todo era culpa de su padre, Junius Brutus Booth. Este es el momento en que apelo a que el lector se amigue con los libros de historia, donde encontrará el nombre de Marcus Junius Brutus, senador romano, inmortalizado por ser quien llevó adelante el asesinato de Julio Cesar.

El apellido Booth quedó impregnado para siempre de infamia. Edwin se negó a volver a actuar, pero las deudas que crecían lo obligaron a volver a las tablas. Actuar, y saber que había salvado la vida del hijo de Lincoln, dos años antes de la muerte del presidente, fue su único consuelo, el motor que le permitió seguir adelante.

En 1869, Edwin, nuevamente un prestigioso actor, logró, tras semanas de escribir carta tras carta, que el cuerpo de John fuese enterrado en el mausoleo familiar. Los Booth y los Lincoln jamás volvieron a cruzarse. Robert, quien tras el asesinato de su padre decidió dormir en la Casa Blanca, jamás se perdonó no haber estado ahí para detener al hermano de su salvador. Edwin tampoco se perdonó no haber estado ahí para salvar a su hermano, intentando que los libros de historia lo recordaran como John Wilkes Booth, el actor, en lugar de John Wilkes Booth, el magnicida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s